Análisis de Korgan: Arcade con sabor a recreativas

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En estos últimos tiempos cada vez está más de moda lo retro: de consolas "mini" a remasterizaciones de grades éxitos de nuestra infancia o generaciones pasadas. El juego que hoy nos ocupa recuerda en mucho la mecánica de los juegos de recreativas en los que muchos gastamos nuestra paga a razón de "5 duros" la partida. Eso si, actualizado y revisado para la ocasión.

Una guerra entre la raza humana provocó un apocalipsis mágico que dejó a la misma al borde de la extinción. Un brujo busca ahora provocar un segundo apocalipsis, siendo nuestra misión la de evitarlo y salvar la raza humana, contando para ello con los tres protagonistas del juego. Y es aquí donde reside una de las particularidades del mismo, ya que podremos alternar en cualquier momento entre ellos, cada uno con sus fortalezas y debilidades: El caballero es mucho más fuerte y resistente, pero más lento que el mago. Este en cambio es mas débil pero puede lanzar hechizos a distancia y congelar a los enemigos. Por último, el cazador puede realizar ataques a distancia a varios objetivos simultáneamente.

Siguiendo esta mecánica de juego deberemos ir superando sucesivos escenarios, dentro de los cuales se nos van asignando misiones a medida que vamos completando las anteriores hasta llegar a un jefe final. En la práctica, esas misiones se traducen en limpiar los escenarios de enemigos a la vez que nos dirigimos a los puntos marcados del mapa y simplemente presionamos la tecla de acción en cada uno de ellos.

Los enemigos eliminados normalmente nos proporcionan un botín en forma de mejoras para nuestra armadura o ítems de mejora que deberemos ir colocando cuidadosamente en los huecos que tenemos disponibles, ya que algunos son validos solamente para un determinado personaje. En otras ocasiones recibimos unidades de cristal, que nos servirá para comprar útiles pociones en los puestos de comerciante, donde también podremos vender los ítems obtenidos que no sean de nuestro interés.

A medida que vamos eliminando enemigos y realizando misiones, vamos rellenando una barra situada en la parte inferior de la pantalla para ir subiendo niveles de jugador. Con cada subida de nivel obtendremos un punto de mejora que podremos invertir en el árbol de desarrollo de cualquiera de nuestros tres personajes. Si bien las opciones de mejora son bastante limitadas, añaden un aliciente a un juego que ya de por si resulta bastante divertido, a pesar de su poca complejidad.

Y precisamente esta es una de las mejores bazas de este juego. Con unos gráficos simples pero que se ven bonitos y un argumento que no es precisamente revolucionario, su mecánica de juego es altamente adictiva y te deja con ganas de otra intentona cada vez que mueres para llegar a la siguiente misión. Quizás ese era el secreto de aquellas máquinas de recreativos a las que fueron a parar tantas pagas semanales...