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Análisis de I hate Running Backwards: Corriendo hacia atrás

03/11/2019

"Binx Interactive" y "Croteam" nos traen "I Hate Running Backwards", o lo que sería en castellano "¡Odio correr hacia atrás!". El juego es un shoot 'em up de lo más original, o más bien podríamos llamarlo shoot 'em down, porque lo primero que nos llamará la atención es que nuestro personaje está de espaldas, no, no os volváis locos intentando mover el ratón o analógico derecho del mando intentando dar la vuelta al personaje, no se puede. Este no es el típico "mata mata" donde los enemigos aparecen en la parte superior de la pantalla, aquí todo es al revés. Al principio adaptarse puede ser difícil, pero con tres o cuatro partidas le habréis cogido el rollo.

Gráficamente el juego recuerda mucho a minecraft por el estilo, tanto del escenario, como de los personajes "cuadriculados". Las partidas siempre serán diferentes, ya que todo se crea de manera procedural, así que tanto los enemigos, los componentes del escenario, las armas que nos van soltando, todo es diferente en cada intento.

Lo único que se mantiene es el enemigo final de cada uno de los cinco niveles de los que consta el juego. El objetivo, sobrevivir el máximo tiempo posible mientras acabamos con hordas de monstruos y enemigos mientras esquivamos misiles, minas terrestres o incluso bestias que nos intentarán embestir en mitad del camino.

Al empezar la partida nos da la opción de elegir entre tres personajes, cada uno con sus diferentes habilidades, tanto de disparo como de movimiento. Hay personajes que son más rápidos pero disparan más lento, y otros que por ejemplo disparan más lentos pero la barra del especial se llena más rápido. En total son doce personajes elegibles que iremos desbloqueando a medida que avancemos. Además, hay un total de 40 tipos de armas que al igual que con los personajes, se consiguen mientras que jugamos.

Una vez comenzamos la acción, nos deleitaremos con un espectáculo visual lleno de disparos, explosiones y power ups. Además casi todo el escenario es destruible, y muchas veces será bueno hacerlo, ya que detrás de muros o estatuas podremos encontrar corazones que nos servirán para rellenar nuestra vida. Cada vez que matemos a un enemigo nos soltarán experiencia en forma de bolitas amarillas, que llenarán nuestro medidor de experiencia. Si conseguimos llegar al 100% el juego se detendrá para darnos un respiro y podremos elegir entre tres potenciadores especiales, que se mantendrán hasta que muramos.

El juego cuenta con un modo cooperativo en la misma consola o PC, donde podremos contar con la ayuda inestimable de algún amigo o familiar. Además, tiene lista de marcadores online, donde podremos mejorar nuestras puntuaciones y competir sanamente contra algún colega.

I Hate Running Backwards funciona muy bien, capta nuestra atención desde el primer segundo, y a pesar de su empinada curva de dificultad, el continuo aprendizaje nos hará llegar cada vez un poco más lejos en cada partida mientras desbloqueamos nuevas armas y personajes. Consigue lo que se propone, que es dejarnos pegados a la pantalla durante horas intentando superar nuestros records.