Análisis de Timespinner

  • Kerk
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Timespinner tiene un nombre muy acertado. Se presentó en Kickstarter allá por 2014 pero no fue hasta 2018 que pudo ver la luz finalmente. Ahora con el motivo de su salida en Nintendo Switch hemos podido probar este metroidvania que homenajea sin esconderse al clásico Castlevania: Symphony of the Night pero intentando aportar su propio espíritu. Esta rara relación con el tiempo es también uno de los temas centrales del juego de Lunar Ray Games protagonizado por Lunais, una joven mensajera del tiempo del clan Qaelo que se ve envuelta en un ataque visceral que tendrá que intentar reparar a través del tiempo.

La historia comienza después de ese ataque por parte del imperio vecino donde la Cronorrueca, el aparato que usan los mensajeros para viajar por el tiempo, se destruye y se esparce por el tiempo mientras que la madre de Lunais manda a su propia hija al pasado para salvarla del ataque. A partir de ese momento nuestra protagonista de pelo azul tendrá que desenvolverse en un mundo y dos líneas temporales para salvar a su madre y a su pueblo.

Timespinner es un juego de contrastes, casi como si de manera involuntaria quisiera trasladar el anacronismo al jugador. La originalidad de los orbes como armas choca de frente con la imposibilidad de disparar hacia arriba, y el precioso sprite animado de Lunais choca con lo poco atractivos que son algunos de sus escenarios. Especialmente anacrónico me resulta jugar a un juego en 2019 en una relación de aspecto de 4:3. Por estos motivos la sensación de estar jugando a algo antiguo acompaña durante todo el juego y, como es lógico, puede ser algo beneficioso o contraproducente. Pero vamos a intentar llevar un orden lineal y no saltar de de un lado a otro del tiempo.

Jugar a Timespinner es, por lo general, divertido. Podremos equipar diferentes tipos de orbes y magias para organizar hasta tres equipos predeterminados intercambiables. Esto nos permite poder adoptar una estrategia adecuada contra diferentes enemigos sin la necesidad de pausar para entrar a los menús. Los orbes son mejorables, pueden devolver algunos proyectiles e incluso podremos ponerles espinas que dañarán a cualquier enemigo que se acerque mientras orbitan a nuestro alrededor. Además de eso podremos parar el tiempo durante unos momentos, lo que nos puede ayudar para plantear una estrategia o incluso solventar algunas zonas de plataformas.

Por desgracia algunos niveles y diseños no hacen justicia a otros espacios y sprites verdaderamente bonitos y bien animados. Especialmente en las cuevas que sirven como tutorial. Y aunque es cierto que la sensación de familiaridad al recorrer el mundo en sus dos vertientes temporales es muy agradable, revivir el mismo pasillo con la misma disposición de enemigos en los diferentes puntos del mapa no lo es tanto. Y es que el juego peca a veces de repetir ciertos patrones que no ayudan a sentir ese sentimiento de exploración de un metroidvania, especialmente cuando en otros momentos sí lo hace muy bien.

Algunos diseños de Timespinner como este jefe pájaro son verdaderamente bonitos.

Pero Timespinner no es una historia de negatividad y por supuesto no todo es malo ni mucho menos. El juego esconde notas, cartas y otros escritos de historia que ayudan a contextualizar una historia para los aventureros más interesados. Pero lo que más sorprende es cómo a pesar de ser intencionadamente deudor de los clásicos del género su historia hace pequeños amagos para escapar de los tópicos, dejando pequeños momentos de humor o sorpresa dentro de sus posibilidades. También tendremos diferentes finales a los que acceder dependiendo de ciertas acciones que afectarán a los diferentes personajes que vamos conociendo. Personajes que por otra parte nos darán misiones secundarias de recadero, alguna de ellas bastante útil aunque en general todas tienen los típicos objetivos de matar una cantidad determinada de un tipo de enemigos o recoger setas (o Rolex dependiendo de a lo que vayamos) para una poción.

Lo cierto es que Timespinner es divertido durante las 5-6 horas que dura su historia principal a pesar de todo. Sus problemas no son suficientes para dejar de disfrutar un juego solvente, con un buen manejo y familiares adorables que te acompañan en el camino (los cuales sirven también para jugar en cooperativo). Es cierto que podría dar mucho más de sí, que podría desarrollar más la mecánica de parar el tiempo para que no estuviese tan poco utilizada o adaptarse un poco más a los nuevos tiempos, pero sus virtudes lo hacen apetecible aunque sea por echar un par de tardes disfrutando de un juego que casi parece una bisagra entre los clásicos metroidvania y la nueva escena.

Timespinner
Timespinner vive en el anacronismo de ser demasiado deudor de los clásicos intentando dar nuevas ideas al género metroidvania y acaba siendo un juego divertido que podría haber dado para más.
Lo mejor:
Algunos diseños y sprites son muy vistosos.
Rejugabilidad que alarga las horas del juego.
El sistema de orbes agrega mucha variación.
Lo peor:
Demasiado anclado al pasado en algunos aspectos.
Algunos escenarios no son especialmente bonitos.
Precio elevado frente a otras propuestas parecidas.
72
Nota final

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