Análisis de Gato Roboto

  • Kerk
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Llega el verano y tienes la genial idea de irte a una zona calurosa. Cinco de la tarde, el sol castiga como nunca y te sientas en una terraza. Pides una cervecita y llega con sus gotitas adornando el vaso, bien fresquita. Le dejas unas monedas al camarero en un mini plato y te bebes la cerveza fresquita de un solo trago. No te ha durado mucho, piensas, pero ¿y lo bien que te ha entrado? Eso es indiscutible. Gato Roboto es como esa cerveza fría en mitad de una terraza calurosa: no dura mucho, no es nada excepcional pero sabe Dios que te ha sentado de maravilla.

En Gato Roboto manejamos a Kiki, una preciosa gata que viaja en nave espacial junto a su dueño Gary. Como buen felino acaba caminando por el teclado de la nave y algo se acaba rompiendo. Gata y dueño se estrellan en un lugar lleno de recovecos, máquinas antiguas y enemigos peculiares. Sin embargo Gary queda atrapado en los escombros de la nave y le toca a Kiki salvar el día. Y cuando un gatete explora un planeta hostil por su puesto se monta en su fantástico meca lleno de artilugios y armas. Como si un simple gato no fuese ya lo bastante peligroso. Toca descubrir qué demonios está sucediendo.

Kiki tendrá que salir de su meca para recorrer los pasillos más angostos.

Todo en Gato Roboto es bonito. Su estética 8 bits luce en cualquiera de las paletas de colores que podemos desbloquear a lo largo de nuestra partida. Sabe ser mono y adorable y es su gran baza para llamar la atención (como un gato… roboto). Por suerte también se controla de lujo. Tanto el meca como Kiki – que puede salir para colarse por zonas más estrechas – son precisos en sus controles y avanzar por los diferentes pasillos puede incluso tener cierto flow, especialmente tras conseguir el salto giratorio que te permite rebotar sobre enemigos para herirles. Sin embargo su combate se centra más en las armas a distancia, como mandan los cánones. Y como manda el género, tendremos que avanzar por un mapa laberíntico, adquirir nuevos dispositivos para nuestro meca y poder acceder a nuevas zonas o repasar las ya visitadas para acceder a sus secretos (mejoras de vida, paletas y herramientas) en un backtracking que no se hace excesivamente pesado.

Los jefes son casi un capítulo aparte. Si bien el juego en general es bastante fácil cuando lleguemos a uno de los pintorescos bosses tocará sacar las uñas. Tampoco es que den excesivos problemas pero sí que son el punto más exigente del juego. Sin embargo siempre tendremos un checkpoint – con un bonito icono de un disquete – cerca de los bosses. Morir no supone un largo recorrido hasta ese jefe que se nos resiste un par de intentos, y eso casa perfectamente con la intención de Doinksoft, el estudio encargado de que queramos adoptar cuarenta gatitos. Eso sí, todos los jefes son pintorescos y graciosos, desde calderas con bigote a ratones que no se acuerdan de que no deben hablar.

Una caldera con bigote. ¿No será este el miaujor juego?

Completar Gato Roboto no lleva más de cuatro horas (yo lo terminé al 84%) y no ofrece mucho para su rejugabilidad. Algunos jugadores pueden encontrar en esto un defecto, pero Kiki no apunta a otra cosa que no sea pasar un ratito agradable, como un cómic con una historia resultona y amable. En Devolver Digital lo saben y su política de precios hace el juego muy accesible para que no nos paremos a pensar en si merece o no gastarnos unos eurillos. Pero como Devolver suele ser sello de garantía de calidad ya se podía prever que merecería la pena. Aunque sea solo por «miaunejar» a una gata en un meca y por ver las caritas que pone cuando Gary le encarga las misiones.

No sabemos si tendremos más aventuras de la gata espacial en un futuro, pero sin duda ésta merece la pena adquirirla para pasar una tarde de verano disfrutando de lanzar cohetes a calderas con bigote con alma Shakespeariana.

 

Gato Roboto
Gato Roboto es un "meowtroidvania" bonito y curioso. No innova, pero sin duda merece la pena gastar un ratito en disfrutar de su belleza y su buen hacer.
Lo mejor:
La estética brilla desde el primer momento.
Su precio lo hace muy accesible.
El control de Kiki es fácil de aprender y muy preciso.
Lo peor:
Algunas personas pueden encontrarlo corto y poco rejugable.
Algún bug menor que ya está pendiente de solucionarse.
Generalmente es excesivamente fácil.
78
Nota final

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