Preanálisis de Sekiro: Shadows Die Twice

  • Kerk
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*AVISO: En este preanálisis no habrá spoilers sobre la historia de Sekiro: Shadows Die Twice pero sí se hablará de las mecánicas del juego. La versión utilizada ha sido ps4.

Una vez más despiertas en un lugar raro en un mundo que existe previamente. Una vez más aprendes a moverte paso a paso, saltando, corriendo y trepando. Una vez más vas a morir un buen puñado de veces. Y sin embargo el sabor del aire en tu viejo paladar sabe diferente. Sabe a sangre y a metal hendido, pero también a honor y antiguas leyendas. Aprietas el mando con fuerza, decidido a plantarle cara a todo lo que se te ponga por delante; vuelves a morir. Bienvenido de nuevo a la maldad de From Software. Bienvenido a Sekiro: Shadows Die Twice.

Lo primero que Sekiro: Shadows Die Twice te hace saber es que, aunque esto sea un juego de From Software, no va a ser otro «Soul» al uso. De hecho tras un buen puñado de horas jugadas el juego te muestra que es lo suficientemente familiar como para sentirte en casa pero lo suficientemente diferente como para que tengas que pasar por un proceso de reaprendizaje de su jugabilidad, sus reglas y sus esquemas. Y es que los que sean fans de la saga Soulsborne van a tener que tomarse un tiempo en olvidar ciertos mecanismos adquiridos porque Sekiro hace cero concesiones. Es brutal, rápido y en lo que tardas en parpadear has sido irremediablemente descuartizado. Bueno, casi irremediablemente.

El mundo de Sekiro: Shadows Die Twice deslumbra a cada paso que damos por sus maravillosos paisajes.

Esta vez Miyazaki deja de lado la fantasía medieval para dar paso a una ambientación basada en el Japón feudal. Aunque podemos toparnos con ciertos bajones de fps o frame pacing lo cierto es que el mundo de Sekiro: Shadows Die Twice deja sin aliento. La ventaja de ver en muchas ocasiones los mapas desde las alturas nos proporcionan unas vistas tremendas y más de una vez hemos dejado descansar al Lobo Manco en alguna azotea para admirar la nieve o los edificios. Puede que algunos elementos nos recuerden a otros juegos, pero eso no evitará disfrutar de cada pequeño detalle. Sin duda From Software ha querido pegar un buen salto de calidad en cuanto a músculo gráfico. En cuanto a ambientación siguen teniendo la misma varita mágica para ser igual de inmersivos.

Precisamente los mapeados tienen una sensación casi abrumadora de apertura. No solo porque siempre puedas encarar un destino por diferentes caminos sino porque la verticalidad añade una capa a la exploración y la estrategia que hacen de Sekiro: Shadows Die Twice una completa novedad dentro de la saga. Esto es debido al gancho que el Lobo Manco porta en el brazo mecánico implantado en donde antes estaba su brazo izquierdo. Con esta herramienta podremos rodear enemigos subiendo por tejados, avalanzarnos desde las alturas y acabar con ellos de la manera más efectiva y espectacular que nos ofrezca. Además el juego nos deja bien claro este aspecto enseñándonos bien pronto que observar el terreno y planificar los enfrentamientos es el camino a la victoria. O al menos un buen primer pasito.

El gancho será una herramienta clave a la hora de entender el diseño de niveles.

En cuanto a los combates, además de espectaculares por los finishers, son endiabladamente rápidos y dependen casi completamente de nuestra habilidad con los botones. Es cierto que tenemos un par de estadísticas que afectan al combate, como nuestra resistencia a los envites y nuestra salud máxima, pero el peso del componente rolero está reducido a la mínima expresión en favor de la inmediatez de hacer chocar los aceros de nuestras katanas con cualquiera de dudoso honor. Si simplificamos los combates se reducen a romper la guardia del rival (ya sea haciendo descender su vida o aumentando su barra de desequilibrio) para poder asestarle un golpe final. Pero no todo podía ser tan fácil tratándose de Miyazaki, y de vez en cuando nos encontraremos con enemigos de élite y jefes finales donde la mecánica varía un poco. Estos enemigos excepcionales poseen dos reservas de vida, que solamente se agotarán con dos golpes finales. Y no, no vale quitarle una reserva de un ataque furtivo para esconderse como un cobarde para después arrancarle la otra reserva con otro ataque furtivo. Si huimos en mitad del combate esa reserva se regenerará para que no podamos aprovecharnos del sistema. Quizá sea cierto que From Software nos niega una de las mejores estrategias de los shinobi, las malas artes y los ataques desprevenidos, pero a cambio los enfrentamientos contra cualquiera de estos enemigos de élite serán un festival de tensión, sudor frío y éxtasis una vez los hayamos derrotado. Ni qué decir tiene cuando el enemigo derrotado sea un jefe final.

Pero ahí no acaban las novedades, porque además si morimos en combate podremos revivir una vez debido a ciertos motivos que no desvelaremos (y llenando un contador previo, claro) para intentar dar ese último golpe que nos lleve a la gloria. Eso sí, revivir tendrá consecuencias, pero será mejor que las descubráis por vosotros mismos. Y también tendremos una suerte de herramientas que iremos desbloqueando para tunear nuestro brazo. Estas herramientas y un pequeño árbol de habilidades nos ayudarán en diferentes situaciones y pueden suponer una gran diferencia si se usan adecuadamente. Aunque desde Kwanami te recomendamos que, por si acaso, le dediques un buen rato a controlar los desvíos. Creednos, lo hemos sufrido.

Manejar los desvíos será fundamental para sobrevivir frente a los envites de nuestros enemigos.

Por suerte hay cosas que no cambian y Shekiro: Shadows Die Twice es un juego que entraña cierta dificultad. Probablemente el más difícil de la saga si no contamos la dureza contextual de Demon’s Souls. Y aunque es cierto que en ciertos momentos resulta injusto es una injusticia que no se esconde. Casi como si el mismísimo Hidetaka Miyazaki nos dijera: está bien, has superado todas mis pruebas hasta ahora, pero aquí empieza el verdadero desafío. Esa manera desafiarte con actitud altiva hace que queramos volver a intentar de nuevo acabar con ese jefe que se nos resiste, aunque muy probablemente vayamos a llevarnos la undécima paliza del día. Y otra vez llenaremos el frasco de calabaza (que hace las veces de Estus) para encerrarnos en el ciclo intento-paliza-intento que tan bien nos presenta siempre From Software.

Y prometemos que, en cuanto dejemos de llorar en un rincón y podamos pasarnos el dichoso juego, os traeremos un análisis completo Sekiro: Shadows Die Twice.

Todos los comentarios

  • Buenísimo para el que tenga alguna duda, muy currado

    Avatar Sakiro el manco 22 marzo, 2019 22:37 Responder
    • ¡Gracias! Aunque no sé si queda alguien con dudas a estas alturas con From Software <3

      Kerk Kerk 22 marzo, 2019 22:38 Responder
  • Malaguita ya se lo ha pasado.

    Avatar El pingüino de Lex 22 marzo, 2019 22:38 Responder

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