Metro Exodus

  • Tjaime
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En el E3 de 2017, Microsoft  sorprendía a la comunidad presentando el trailer de la nueva entrega de la saga Metro. Una saga de culto para casi todos aquellos que se habían dejado atrapar por la atmósfera y ambientación de cualquiera de sus dos anteriores títulos (Metro 2033 y Metro: Last light) y que desde ese momento, con un acabado gráfico espectacular, acaparaba también la atención del resto de la comunidad gamer. Finalmente, y tras una larga espera, el día 15 de este mes el juego veía la luz.

Tengo que reconocer que pocos juegos me han generado tanta expectación (el famoso hype) como este título. Para un desconocedor de la saga, el trailer  que nos dejó a todos con la boca abierta durante el mencionado E3 despertó suficiente curiosidad en mí como para lanzarme a jugar al Metro Last Light redux (bendito Game Pass). Un juego que me mantuvo enganchado como pocos, con una ambientación soberbia y  un argumento pulido al detalle. Con el juego reservado desde hace semanas, el día 15 por fín llegó la hora de poder jugar a Metro Exodus y comprobar si está a la altura de la expectación creada.

Nada mas iniciar el juego, podemos disfrutar de una cinemática en linea con lo esperado, en la que se busca (y se consigue) introducir al jugador en la atmósfera de la saga. Todo en orden, todo correcto hasta el momento… Pero una vez que empezamos el juego, hay algo que empieza a oler a cuerno quemado. Si bien el aspecto gráfico luce a un gran nivel en la mayoría de las ocasiones (destacando especialmente los escenarios) los primeros minutos de juego se hacen demasiado tediosos, sin que sea posible enlazar mas de un par de secuencias de disparos debido a las continuas interrupciones. Durante las mismas se realiza un resumen e introducción del argumento de la saga a los nuevos jugadores para posteriormente introducir el cambio radical que supone este juego respecto de sus antecesores, ya que el mismo se desarrollará en la superficie.

Tras esta introducción ya estamos listos para pasar a la acción y empezar a disfrutar de la genial ambientación y acción a la que nos tiene acostumbrados la saga Metro, pero ese momento no llega (y salvo cambio abismal es previsible que no llegue). Esta nueva edición se ha convertido en un juego en mundo abierto, en la que ya nada es lo que era. Ahora formamos parte de una caravana de supervivientes en el que nuestra misión será explorar diferentes localizaciones para conseguir avanzar en nuestro objetivo de llegar al destino final: Ya sea consiguiendo apoyos de algún poblador de la zona, luchando contra bandas de maleantes, etc.

El aspecto gráfico del juego presenta claroscuros. Lo que desde muchos medios se ha vendido como el techo gráfico de las actuales consolas (sobre todo la versión de Xbox One X) es un tanto contradictorio (como podríamos decir también del resto del juego): Por un lado tenemos unos planos generales preciosistas y con una paleta de colores muy adecuada, como se puede comprobar en la imágenes adjuntas. Pero por contra, el acabado de los enemigos es deficiente, uno tiene la impresión de que casi sean peores que en las remasterizaciones de las anteriores entregas. Da la sensación de que ha penalizado, y mucho, el mundo abierto y todo lo que este lleva aparejado (ciclos día-noche, fenómenos meteorológicos,…)

En cuanto a la jugabilidad, esta presenta importantes deficiencias. Muchas veces seremos vistos por los enemigos a pesar de que nuestro reloj nos indique que estamos en zonas de sombra y a una distancia más que elevada, lo que crea una importante sensación de confusión en los tiroteos. A ésta contribuye los fallos en el sonido, los volúmenes no están para nada normalizados, de manera que las voces de los enemigos o sus pisadas no sirven de ayuda a la hora de intentar adquirir una conciencia situacional. Tampoco ayuda el sistema y precisión de apuntado, en el que no parece que se haya mejorado nada desde Metro: last light.

Hace unos meses escribí en esta misma página una columna de opinión acerca de los juegos basados en el farmeo, la exploración de mapas y las sensaciones de “pérdida de tiempo” que estos me producían. Parece que los chicos de 4A hubiesen leído mi artículo para hacer exactamente eso: un juego jalonado de farmeo, misiones secundarias y conversaciones insulsas, donde hasta te tienes que fabricar tu propia munición con materiales que encuentres (y más vale que busques bien, porque si no te quedarás corto de pólvora)

Nos encontramos ante un juego que puede tener sus virtudes y defectos, pero que ha perdido todas sus señas características, esas que nos hacían estar pegados a la pantalla horas disfrutando de historias bien contadas. Personalmente he de reconocer que me ha recordado más a la saga fallout y sus interminables viajes por el yermo, que a los anteriores juegos de la saga Metro. Y quizás las expectativas eran muy altas, pero puestos a reconocer, la palabra que se me viene a la cabeza a la hora de definir este juego es ni más ni menos que Decepción.

Como punto positivo acerca del juego, cabe señalar su bajísimo precio (si sabemos donde buscar): Poco más de 13 euros en el store argentino. Visto de esa manera, este Metro no es tan malo para costar como un indie…

Metro exodus
Aún tratándose de un gran juego, se sitúa por debajo de la expectación y expectativas creadas.
ASPECTOS POSITIVOS
Duración
Acabado gráfico de las localizaciones
ASPECTOS NEGATIVOS
Revoluciona la saga para mal
Algunas misiones son demasiado insulsas
78
Nota Final

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