Pool Panic, la deconstrucción del billar

  • Griso
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Pool Panic es la irreverente propuesta de billar que nos propone Adult Swim Games. Los creadores de series tan peculiares como Rick & Morty o juegos como Duck Game sin duda dejan su sello en esta nueva entrega, que califican como “el simulador de billar menos realista del mundo”. Y no deja de ser cierto, aunque ello traiga consigo más aspectos negativos de lo que debiera. Está desarrollado por un estudio pequeño llamado Rekim, cuyo fundador (Mike Robinson) tuvo algunos trabajos curiosos, colaboración en la página web de Gorillaz incluida.

Empecemos por el principio. Pool Panic es un juego de billar estilo cartoon que añade nuevas mecánicas desenfadadas para intentar atraer no solo al público “hardcore” del deporte sino también a aquellos jugadores de videojuegos cuya experiencia con el billar sea más casual (o inexistente). Si afirmo esto es porque aquella música desenfadada, junto a aquel estilo tan pintón, nos vendió la moto en el Nindies Showcase donde se mostró el juego. Pool Panic deforma tanto los principios del deporte que incluso lo convierte en otra cosa totalmente distinta. De hecho, sería más correcto calificarlo como juego de acción y puzzles que de deportes. Consta de más de 100 niveles, modo arcade, varios minijuegos -ninguno de pesca- y un modo multijugador, aunque su punto fuerte está sobretodo en el singleplayer.Carl Pei, cofundador de una exitosa marca de móviles llamada OnePlus y confeso amante de conceder entrevistas, explicó una vez el éxito de su marca. Su secreto era ser simples y diferentes. Pero -aclaró- no enteniendo lo simple como lo fácil, o la diferencia como un acto burdo e irreflexivo. Debían ser diferentes buscando en esencia aquello que nadie tenía y que los haría ser mejores. Pool Panic se rige por estos 2 principos, pero entiende el hecho de ser diferente de diferente forma, valga la redundancia. La única mesa de billar estándar -con su tapete- que veremos en todo el juego será en el tutorial, una partida rápida donde se explican los dos golpes que hay -fuerte o suave-, además de explicarnos como se maneja el taco y la bola blanca, nuestro personaje.

A partir de aquí, locura y desenfreno. Nos veremos arrojados a un mapamundi donde habrá distintos puntos correspondientes a los niveles. No todos estarán desbloqueados sino que irán apareciendo según logremos objetivos. Las fases, amables y simples al principio dejarán paso a auténticas obras del demonio cuyo único propósito será que nos tiremos de los pelos. La cámara tampoco ayuda. Fija en todo momento, no abarca en muchos de los niveles la pista entera, haciendo que no sepamos que está pasando en esa zona oculta ni dónde están las bolas.

Aunque tengamos una cierta libertad para poder evitar aquellos niveles que nos quiten el sueño, Pool Panic no deja de ser una deconstrucción del billar en pos del resultado, en detrimento del medio. No es raro estar jugando a un nivel gratificante de Pool Panic, pasar a otro nuevo y pensar si este nivel tan cabrón realmente ha sido trabajado tanto como el anterior o es una idea recién vomitada. También cuesta horrores conseguir los objetivos marcados. Para ser justos, habría que explicar cuáles son: contrarreloj (objetivo de tiempo), par (objetivo de golpes) y billar (objetivo de bolas). Además, si nuestra bola no cae en ninguna tronera se otorgará un objetivo extra. De estos 4 objetivos, el único medianamente asequible es el de tiempo una vez hayamos superado el nivel varias veces.

Dentro de los niveles, la dificultad no viene dada por el grado de precisión requerida o la complejidad de los puzzles, sino por la cabronería de las bolas -hay para dar y vender- y una aleatoriedad que parece hecha en contra del jugador. El control no es lo preciso que debiera ser para este tipo de juego y además las físicas de algunos choques o rebotes no siempre son correctas. Lo peor, que todo esto empieza tras haber superado un buen número de fases -alrededor de 20- con lo cual coge completamente por sorpresa.

De sus objetivos iniciales, parece que Pool Panic los consigue a medias. Por un lado, consigue ser aquel simulador de billar menos realista del mundo que promete, aunque es por culpa de ello que aleja a los jugadores más hardcore del deporte. Y a los casuales que atrae, los espanta al poco de haberlos conocido.

Pool Panic
Pool Panic convierte la virtud que abandera -ser el simulador de billar menos realista del mundo- en su mayor defecto en ocasiones, alejándose demasiado de una coherencia interna. Aún así, no puedo dejar de recomendarlo.
Aspectos positivos
Consigue su objetivo inicial: dar una vuelta (o dos) al billar
Gran cantidad de fases muy variadas
Diseño simpático y alegre
Aspectos negativos
No parece que todas las ideas hayan sido trabajadas con la misma dedicación
En ocasiones, controles y físicas erráticas. La cámara muchas veces es un obstáculo más.
Algunos niveles son injustos y conducen a la frustración
65
Nota final

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